No es malo hacer las cosas por placer. Hay que olvidar esa horrible idea que rige la vida de muchas personas: todo lo que se aprender debe tener una utilidad. El corrosivo utilitarismo que llega hasta el extremo de ver a las personas como medios y no como fines en sí misas, sin duda algo detestable. Nada de eso. Aprender algo por placer, negativo no es.
Cuando se trata de aprender una lengua nueva, por lo general uno se topa con una ruta de dos senderos. Uno tiene un letrero que dice“alemán” y el otro uno que dice “inglés” hay más huellas en este último, sin duda. Pero ¿y si uno no desea tomar ninguna de estas dos vías?¿Si desea encontrar una tercera vía?
Otra tendencia terrible es la de reducir toda cuestión a una pregunta con respuesta dicotómica. No hay porque limitarse. Si se trata de aprender una lengua, esta no tiene porque cumplir un fin utilitario. Quizá sea el motivo pueda ser algo tan simple como el no querer sentirse como un extraño en el extranjero.
Puede que el italiano no sea una lengua tan hablada como el alemán o el castellano. Pero sin duda es toda una aventura el querer aprenderlo. Mejor aún si el proceso de aprendizaje se lleva a cabo en alguna de esas hermosas ciudades dispersas en la península con forma de bota corta.
Una vez más. El italiano está muy lejos de tener tantos hablantes como, digamos, el chino. Pero eso no reduce su valor como manifestación cultural.
Para aprender italiano en Italia hay que tener en claro una cosa: se puede llevar un curso en cualquier ciudad, pero no es lo más recomendable. Para estos fines destacan dos urbes que, dicho sea de paso, no son desconocidas en el mapa: Roma y Florencia.
Para facilitar un poco la elección de academia, sirve mucho tomar en cuenta la oferta de Sprachcaffe. Una de las empresas más fuertes en el rubor de enseñanza de idiomas. Y que además cuenta con un local en las dos ciudades antes mencionadas.
La oferta de Roma puede resumirse, de manera muy mezquina, así: 435 euros semanales por seis lecciones diarias. Incluye material y alojamiento. Como puede suponerse, en Florencia el asunto es el mismo.
Sin duda se trata de una gran oferta. Buen precio y grandes beneficios. Y, cómo no, la calidad está garantizada.
Si se trata de aprender un nuevo idioma, no hay que sucumbir ante la publicidad masiva. Mucho menos por métodos que, en apariencia, son innovadores, vanguardistas e infalibles. Las ofertas demasiado-buenas-para-ser-reales también son buen cebo para los tontos. Cualquier mensaje marketero malintencionado puede ponerse en duda a la luz de la dificultad. La dificultad de interiorizar un nuevo idioma. Proceso que requiere de tiempo, dinero, tiempo, práctica y mucha dedicación. El asunto se torna más serio aún si es que el chino mandarín es la lengua a aprender.
Lo primero a tomar en cuenta es lo siguiente: no se puede aprender chino en España. Es imposible. Llevar un curso en academias españolas puede funcionar para el inglés, pero no con el chino, que utiliza un alfabeto tan distinto. En conclusión, si se desea aprender chino mandarín, no queda otra más que viajar a China.
Shangai, la urbe más grande de China, cuenta con la mayor cantidad de academias dirigidas al público extranjero. Pero también es la ciudad más dinámica, moderna, ágil, del territorio chino continental. Se trata de un lugar muy estimulante. Distractor, hasta cierto punto. Pero la concentración la pone el estudiante no el lugar.
La mayoría de personas interesadas en aprender chino optan por Hong Kong. Lugar excesivamente occidentalizado. Cosmopolita, globalizado. Cómodo para muchos. Lo cierto es que Hong Kong es un lugar ideal para hacer turismo. Divertirse. Apostar un poco y comer bien.Pero para aprender, mejor ni pensarlo. La cantidad de turistas hispanohablantes que allí se encuentran es sorprendente. Imposible no toparse con un compatriota, lo que afecta mucho el normal aprendizaje. Hong Kong está bien para trabajar cuando se llega a dominar el idioma. Pero, una vez más, no para llevar un curso y aprenderlo. En Hong Kong se habla cantonés. Y si bien es cierto que existen varias academias que enseñan mandarín, pues la enseñanza no es igual de buena.
Entonces queda claro que Shangai es el lugar ideal. Otro punto que no debe dejarse de lado es que para aprender un idioma tan complejo, hay que olvidarse de los intensivos. Para aprender mandarín se necesita tiempo. Y si no se tiene, pues lo mejor es aprender otra cosa.
En estos tiempos en los que es vital importancia aprender idiomas, es casi imposible no toparse con algún anuncio de academia que ofrezca cursos baratos y sencillos para volverse bilingüe en poco tiempo. En ese sentido, los ciudadanos de la Unión europea tienen muchas facilidades ya que pueden pasar de un país a otro sin la necesidad de una visa especial. Pero antes de volar kilómetros, obviamente se debe tener conocimiento de cuáles son los destinos más indicados y que ofrecen mayores facilidades. A continuación algunos de los destinos más amigables con los viajeros europeos.
Australia, sin lugar a dudad, es uno de los destinos con mayor demanda si de aprender inglés se trata. Los habitantes de la Unión Europea pueden tomar este tipo de cursos con tan solo un visado de turista. Un beneficio bastante grande para aquellos que no desean desperdiciar tiempo y saturarse de incertidumbre con los engorrosos trámites de una visa de estudiante. Eso sí, para poder hacer uso de este beneficio, el curso que se elija no debe durar más de 12 semanas. También es requisito riguroso el contar con un boleto de regreso al país de origen.
Canadá es otro destino amigable. Los habitantes de la UE pueden llegar a cualquier ciudad importante y permanecer en ella durante seis meses solo como turistas. Como en el caso de Australia, debe demostrarse que se cuentan con los medios necesarios para retornar al país de origen. Seis meses es suficiente para poder acceder a un buen curso de inglés. Para estos fines, lo mejor es optar por las ciudades importantes.
NuevaZelanda también ofrece muchas facilidades a los europeos. Basta con mencionar que es posible permanecer en la isla por tres meses sin necesidad de un visado. Puede que este país no sea muy publicitado para el aprendizaje de idiomas. Pero de todas formas, es un buen lugar atomar en cuenta.
Así como hay lugares que ofrecen facilidades, hay otros que levantan muros. China es uno de ellos. Para poder ingresar se requiere de un visado especial y para poder estudiar, de otro. Dd todas formas vale tantear el ingreso puesto que, como dicen, dentro de poco china será el país con mayor cantidad de angloparlantes a nivel mundial.
Aprender idiomas en el extranjero cada vez es más sencillo. Solo hay que buscar un programa que se adapte a las propias necesidades. Y, cómo no, al bolsillo también.