November del 2007

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Aprender idiomas: amigos en Nueva York.

Pamela Anderson tiene suerte de poder decir que dentro de cinco años se va a retirar de su ‘profesión’. Vamos, que en esto de los negocios del espectáculo no hay que tener mucho talento para trabajar y menos es signo de mucho talento el retirarse con una buena cuenta bancaria teniendo cuarenta y tantos años.

Como se habrán dado cuenta no soy una fanática de la rubia casada tres veces, aunque claro, cualquier hombre se preguntará ¿qué clase de chica es fanática de Pamela Anderson?

El único contacto cercano que tuve con ella fue durante mis clases de inglés en USA. Y no fue ni siquiera un ‘cuerpo a cuerpo’. Para el curso de inglés que llevaba ahí, a la profesora no se le ocurrió mejor idea para incentivar el trabajo de grupo, que jugar al ‘amigo secreto’. Al menos tendríamos dos meses para conocernos a fondo (en una clase de siete alumnos) y así dar un regalo final ‘agradable’.

No es que no me diviertan estos juegos ñoños de oficina, es más, hasta le tengo cariño al recordar cuando alguno de nosotros encontraba un paquete de M&M en su silla al empezar las clases.

Y de alguna manera la profesora tuvo razón, la dinámica hizo que nos conociéramos más como grupo. Ayudó además a que nos comunicáramos más entre nosotros pues no todos hablábamos el mismo idioma y el inglés era la clave.

Claro que no todo el tiempo jugábamos al amigo secreto, no vayan a creer que pagué para jugar estas cosas en Nueva York. La mayor parte del tiempo la pasábamos conversando, ya que el curso estaba destinado sobre todo a mejorar nuestra pronunciación y nuestra rapidez para comunicarnos en inglés.

Eso sí, el regalo final debía ser algo que sirviera para recordar la estadía en la ciudad. Obviamente cualquier tipo de cosa comestible estaba descartado. Además el valor del regalo no podía ser muy alto sino mas bien ‘simbólico’.

Pero a esas alturas, ¿qué le podía regalar yo a un estudiante de educación física francés? Pues, tras mucho indagar y deducir, me enteré que el objeto del deseo del muchacho era, en cuestión, Pamela Anderson.

¿Nunca les ha pasado alguna vez, que necesitan algo que es muy común y que todo el mundo tiene, pero no saben dónde comprarlo? Pues a mí me pasó lo mismo al buscar un poster o algo que tuviera que ver con esa rubia.

Afortunadamente, si con algo puedes contar en Nueva York, es que puedes encontrar de todo. Claro que hay que buscar un poco y usar el sentido común. Además tampoco estaba buscando un poster autografiado, a lo máximo una polera ‘original’ con la rubia estampada ahí.

Fuera del trabajito que me tomó esa búsqueda, el resto fue bastante divertido, la misma búsqueda fue bastante amena aunque nunca volvería a andar de tienda en tienda preguntando si tienen algo de Pamela Anderson.

A fin de cuentas esta experiencia me ayudó mucho a mejorar mi pronunciación de inglés. Lo único que lamento es que mi amigo secreto no fuera tan dedicado como yo, ¿por qué le regalaría un chico a una chica un juego de jabones?

 

Escrito por gaddi el 30 de November de 2007 con 0 comentarios
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Aprendiendo inglés, estudiando inglés.

A estas alturas el inglés está inserto en nuestra vida cotidiana de una forma tan natural que no nos damos cuenta. Y lo más particular es que, en lo que se refiere a internet, manejamos, incluso, sin querer, palabras inglesas como si fueran palabras ‘universales’.

Y gracias a Lindsay Lohan aprendí, haces unos meses que la palabra ‘mean’ no significa solo ‘significa’ sino también quiere decir ‘mala’. Y hablando de esta muchacha, ¿por qué es famosa? Cierto, debido a lo que sale por su boca mientras sonríe, llora o hace el tonto. Me refiero a que es actriz, aunque que yo sepa la única película donde valió la pena verla fue en ‘Mean Girls’ bajo la santa dirección de Tina Fey.

Pero bueno, regresemos a la idea principal, Lindsay es actriz, los actores son un reducido (no tanto) grupo de personas que tienen como particularidad ser famosos por las cosas que dicen en las películas (en principio).

Pero la importancia entre el lenguaje y la actuación siempre ha sido cosa inherente, los actores buscan transmitir algo a partir de un guión, buscan expresarse a partir de las palabras. Y, cuando alguien nos quiere enseñar inglés, o por sobre todo, a aprender a escuchar el inglés ‘normal’, recurren a películas, y claro que no recurrirán a complicadas y trilladas cintas de autor o independientes.

Por general recurrirán a cintas taquilleras y con actores que el público reconozca rápidamente.

Hace dos meses tuve la desesperante tarea de ver una colección de películas originales que mi hermana menor se compró en USA, cuando viajó a Nueva York para aprender inglés.

Mi hermana tiene veintiún años y un serio problema para aprender cualquier cosa. Los diagnósticos psicológicos han rebelado que no tiene ningún problema de aprendizaje por lo cual me oriento a pensar a que es una tonta de profesión.

Reprobó inglés en el colegio y lo tuvo que llevar en el verano. Sin embargo mis padres no estaban del todo convencidos que con esos insipientes conocimientos estuviera a salvo en la universidad así que la mandaron a USA en cuanto tuvieron oportunidad.

Ella no quiso ir, se quejó de que la alejaban de sus amigas y de su novio, hizo un drama entero solo para regresar tres meses después de lo más contenta, contando que un día vio a Lindsay Lohan y que hasta se compró todas sus películas.

No sé que tan ciertas habrán sido sus aventuras, siempre ha tenido una gran ‘imaginación’, pero lo que es verdad es que de alguna forma le metieron el inglés en el cerebro, o quizá la obligaron a pensar con este asunto de la inmersión lingüística, el caso es que finalmente la muchacha aprendió el inglés, a tal punto que casi, casi, me estoy convenciendo de viajar, claro que no iría a USA, no me interesa toparme con niñas ricas, prefiero toparme con la realeza inglesa.

 Aunque ya sea Lindsay o el príncipe Harry, creo que ganan más dinero con la boca cerrada que cuando se aventuran a pensar cosas por sí mismos y se salen del libreto de sus vidas.

  

Escrito por gaddi el 23 de November de 2007 con 0 comentarios
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La Divina Comedia en Italia

Cuando terminé de leer la Divina Comedia en castellano a los 15 años, me sentía un héroe. Un héroe no precisamente porque me identificara con la exquisita trama del poema épico de Dante, sino porque leer tan monumental obra en mi adolescencia me ponía varios puntos por encima de mis frívolos compañeros de clase. Ellos estaban más preocupados por vestir a la moda y conocer las canciones de los ídolo juveniles del momento que de conocer a los clásicos.

Yo, en cambio, era Dante. Un adolescente de mundo empapado en la lectura del más bello poema italiano de todos los tiempos… quizás ese “título” se lo dispute la Eneida de Virgilio, pero la Eneida era romana, no italiana. Claro en la época de Dante todavía no existía el Estado italiano, por tanto… la Divina Comedia es divina y eso es suficiente.

El asunto es que mi vanidad por haber leído la Divina Comedia, en una edición con prólogo del maestro Borges, sufrió un serio bajón cuando me comentaron que leer la Divina Comedia en castellano era interesante, pero nada comparado con leerla en su idioma original. Gran decepción. Mi mérito no era tan grande.

Pues bien, la Divina Comedia está escrita en el dialecta Toscazo (ni siquiera el italiano moderno) y significaba para mi una intriga fantástica y complicada. Debía aprender italiano y luego toscazo para poder conocer la real y verdadera belleza de mi Poema favorito.

Lo que hice a continuación fue sencillo. Me matriculé en una escuela de idiomas de mi ciudad para aprender el italiano. Un idioma muy sencillo y fácil de aprender para los que dominamos en castellano. Lo difícil vino luego. ¿Cómo aprender a leer en toscano antiguo? Claro algunos me dirán. “Compra un libro escrito en toscazo antiguo y ya”. Pero no es tan sencillo. Se trata también de aprender las cadencias y tonos de un dialecto bello y desaparecido. Una tarea no sencilla de realizar.

Para conseguir mi objetivo de estudiar el toscazo antiguo me empeñé en conocer a diversos traductores de mi ciudad. Ellos fueron muy amables y me incentivaron a seguir indagando porque no manejaban el dialecto toscano con la perfección que yo esperaba.

Después de mucho desesperar tomé la mejor decisión que se podía dar para leer mi poema favorito en su lengua original: viajar a Italia. Con toda seguridad en el país de los romanos encontraría profesores que me enseñarían el bello dialecto de Dante y me permitirían leer la Divina Comedia como fue concebida originalmente. Era un perfecto plan que solo tenía un inconveniente: no tenía dinero para realizar semejante viaje.

Han pasado ya muchos años desde mi lejana adolescencia. Ya he perdido la vanidad de ser el privilegiado conocedor de poemas antiguos. La vida laboral y social que llevo me impide concentrarme en viajas costumbres antaño tan queridas. Sin embargo, en estas vacaciones se me presenta la oportunidad tan esperada tiempo atrás: el viaje a Italia.

Ya tengo las maletas listas y he vuelto a empaparme con información sobre el dialecto italiano. Gracias a este viaje de trabajo (que por suerte demorará dos meses) voy a poder realizar un sueño de adolescente: aprender toscano antiguo y leer la Divina Comedia en su idioma original. Este post fue para eso querido lector, espero le gustara.

Escrito por gaddi el 21 de November de 2007 con 0 comentarios
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Ese pequeño secreto de Tom Cruise.

Hace unos días, buscando información sobre Melissa Gilbert, me enteré que ‘aparentemente’ tuvo un pequeño (MUY pequeño) romance con, el también pequeño, Tom Cruise.

¿Cómo terminé buscando información de esta pequeña estrella de los años setenta? (me refiero a Melissa), pues todo se remonta hace un año y medio, cuando estuve en Los Ángeles aprendiendo inglés en una escuela de idiomas. Mi profesora era una mujer tan bondadosa como bonachona, ya saben, cabello blanco, traje impecable, anteojos de abuelita, sonrisa de esposa de Santa Claus…

El salón de clases donde me encontraba constaba de nueve alumnos, todos de distintas nacionalidades y lenguas.

Un día, cuando ya había pasado un mes desde que iniciáramos las clases, nuestra profesora nos dijo que practicaríamos nuestro ‘listening’ viendo unas películas. A todos nos parecía genial pues en realidad estábamos bastante preparados para esto.

En fin, cuando nuestra profesora nos dijo ‘películas’ pensamos en alguna cinta famosa con Julia Roberts, Angelina Jolie o Drew Barrymore. Pero no, lo que terminamos viendo fueron algunas de las ‘películas’ de la famosa (recién me entero) serie ‘La pequeña casita en la pradera’ (o la Familia Ingalls, que me parece, es el título que le pusieron en México).

Al principio reinó el ambiente de decepción en el grupo pero de algún modo todos nosotros, a pesar de no ser angloparlantes, habíamos conocido en alguna época remota de nuestra infancia, las repeticiones dobladas de esta serie (no las películas). Y eso trajo muchos recuerdos, me sorprendió bastante saber que en Francia y Japón la serie había sido transmitida (es más, sigo creyendo que es imposible que se transmitiera en Japón pero bueno, si alguien de ahí dice que sí…) y además, todo el mundo guardaba un grato recuerdo de esta historia.

La verdad es que, si bien no se trataba de una serie ‘astuta’, ‘irónica’ o ‘políticamente incorrecta’, creo que es una de esas pocas series de TV a la que permití trasmitirme valores como la importancia de la familia, de la amistad, la lealtad y la fe. Pero sólo a ésta serie, y en secreto, porque yo soy de las que prefiere ver ‘Desperate Housewive’ o ‘Dr. House’.

Y bueno, hace unos días estaba revisando mis documentos que acreditaban que aprobé con buenas notas el curso de inglés en L.A para mandarlo en la hoja de vida a un trabajo. Y encontré uno de mis cuadernos de apuntes, ahí había anotado, sin ninguna razón aparente, el nombre de Melissa Gilbert. Y me dio curiosidad averiguar algo sobre esta mujer. Fue en una de las pequeñas notas en internet donde aparecía su ‘relación’ con Tom Cruise.

Y la verdad me pareció la cosa más imposible del mundo. Tom Cruise está loco, para empezar, es ferviente creyente de esa macana de la Cienciología, hizo el ridículo en Oprah, se dio el lujo de dar consejos a mujeres embarazadas sobre la depresión post-parto….en fin. Y si se compara con la carrera, más bien humilde pero amplia, de Melissa Gilbert, pues uno se pregunta ¿en qué estaban pensando? Son total y completamente opuestos…en fin, supongo que son esos incidentes astrales que hacen que dos imposibles se crucen o algún payaso falseó el dato en internet. ¡Vaya locura!

Escrito por gaddi el 16 de November de 2007 con 0 comentarios
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Viajar para aprender mejor el inglés.

Mientras una legión de fanáticos dedicaban horas de su vida a ver The O.C yo prefería dedicarme solo una hora diaria viendo Gilmore Girls. De hecho es una de mis series favoritas hasta ahora y a pesar de su apresurado final.

Es más, creo que fue al ver esta serie cuando me di cuenta que si bien me consideraba una buena alumna de inglés en mi escuela de idiomas, esto no implicaba que fuera a serlo en la vida cotidiana.

Después de todo si de escuchar los diálogos entre Rory y su madre (Alexis Bledel y Lauren Graham) se trata, y encima escucharlos en inglés, el asunto no es ya que tan bonito pronuncias el inglés ni que tan bien entiendes las canciones de Britney Spears. Oír a una de estas dos actrices en la serie es como escuchar a Groucho Marx, Chris Rock y Sara Bernhart en un mix girly de doble sentido.

Y eso que me he pasado buena parte de mi vida viendo Seinfeld, pero escuchar a Elaine o George hablar no es un reto comparado a entender las intrincadas e irreverentes pláticas de los personajes de Gilmore Girls.

Pero bueno, una de las cosas que me animó a tentar una experiencia de inmersión lingüística en USA fue precisamente darme cuenta que cuando oía a las dos protagonistas de Las Chicas Gilmore, sentía como si estuviera escuchando klingon, es decir no entendía ni la mitad de lo que hablaban. Claro que no esperaba llegar a Nueva York y encontrar a muchas Rorys, Lorelais o Lukes derramando frases ingeniosas.

Sin embargo pensé que no sería una mala idea hacer un viaje y mejorar mi inglés. A propósito, quizá no tenga mucho que ver pero algo que también me pareció interesante (aunque más bien “curiosamente” interesante) son los rumores de que Alexis Bledel tiene orígenes latinos (de madre mexicana y padre argentino). Y buscando en internet me enteré que se dice que su primera lengua fue el español y que incluso viajó a Argentina para el casorio de un familiar. Además recuerdo bien el capítulo en el que habla inglés con una sirvienta de la casa de su abuela y otra escena en donde menciona a Isabel Allende y luego se avergüenza de que solo se le ocurriera hablar de ‘Eva Luna’.

En todo caso creo que uno se cansa un poco de ver a estrellas como Shakira vendiéndose al mercado inglés o a cantantes como Christina Aguilera o la actriz Jessica Alba, que con esos apellidos hispanos no dicen ni pío en español. Y entonces te enteras de los antecedentes de una actriz como Bledel, que no es pretenciosa ni trata de ser la chica del año a como de lugar como Lindsay Lohan y te hace sentir un poco contento. Es decir, la chica no trata hacer de sus orígenes latinos un asunto de marketing pero si le preguntas responde honestamente.

Pero bueno el caso es que fue viendo Gilmore Girl que me animé a viajar a Nueva York, estuve apenas tres meses, aunque fueron suficientes para mí porque con las lecciones de inglés en la mañana y los paseos en la tarde y en la noche realmente sentí que solo estuvo tres días. Al margen de esto y de las bromas sobre Gilmore Girls, en realidad es cierto que es distinto aprender un idioma en una salón de clases que hacerlo en el país donde se habla. En todo caso creo que toda persona que se decide por aprender un idioma nuevo, debe finalizar su aprendizaje con una experiencia de inmersión lingüística, no tiene pierde. 

Escrito por gaddi el 9 de November de 2007 con 0 comentarios
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Paris, Lyndsay y Britney: aprender inglés de todos modos.

Hace un días tuve una discusión con mi hermana menor, una “emo” que me hace recordar que a los quince años no solo creemos que lo sabemos todo en el mundo sino que posiblemente lo sabemos todo porque sabemos muy poco a esa edad….

La historia comienza así, regresé después de pasar dos meses en Nueva York, decidí irme allá para estudiar inglés. Llegué con anécdotas divertidas, comentarios sobre las personas que conocí en el salón de clase, de los paseos guiados por la ciudad y regalos. Sin embargo fui recibida por la cara larga de mi hermana.

Cuando le dejé en casa, dos meses atrás, era una chica normal, pero bueno, en la adolescencia uno muta increíblemente en dos semanas y aunque trataba de recordar mis épocas quinceañeras en los noventas, pues encontrarme a una ‘emo’ en lugar de a mi hermana fue bastante particular.

El caso es que, también en mi ausencia mi hermana había tenido problemas con el inglés. Es más, ambas, a pesar de la diferencia de edades (diez años) no éramos buenas para este idioma.

Supongo que nos hacíamos compañía emocional en ese aspecto, pero saliendo de bromas a los veinticinco años no es nada práctico no saber bien este idioma, así que luego de buscar algunas propuestas pensé que lo mejor era hacer un viaje, pasar un tiempo acostumbrándome al idioma y así interiorizarlo por la fuerza de la rutina.

Al parecer durante mi ausencia mi hermana no demostró mejoras en el inglés de modo que mi madre tuvo la idea de ponerme de ejemplo. Y en un particular giro de la situación mi hermana comenzó a adoptar durante mi ausencia su actitud ‘emo’.

Cuando regresé (y a pedido de mi madre) conversé con ella sobre sus problemas en inglés y me ofrecí a ayudarla, pero ella simplemente me respondió con que no le interesaba aprender un idioma ‘tan superficial que solo lo utilizaban cabezas huecas como Paris Hilton, Britney Spear y Lindsay Lohan’.

Claro que su argumento era ridículo pero me di cuenta que estas tres criaturas no eran precisamente el mejor ejemplo cultural para que uno respetara, primero una cultura (bueno…hay cultura en USA ni crean) y segundo un idioma.

Obviamente sabía que la actitud de mi hermana era una excusa sin embargo no podía negar que habían personas que utilizaban este argumento para sustentar su ‘reprobación’ por aprender el inglés mientras que otros más bien aprendían el idioma porque admiraban a esta trinidad. Nada más ambiguo, si yo hubiera tenido la edad de mi hermana y hubiera visto a estas tres mujeres, sin necesidad de ser ‘emo’, habría pensado también ‘¿qué sentido tiene aprender un idioma que hablan semejantes monumentos a la…..estulticia?.

Agradecí en parte que mi hermana no fuera de esas chicas locas por imitar a Linday Lohan mostrando sus pezones o a Britney, teniendo hijos en seguidilla, pero por otro lado pensé que ciertas posturas en los jóvenes pueden ser a la larga contraproducentes. Ser prejuicioso no es solo ser racista sino también reducir algo como un idioma a tres chicas de la farándula.

Afortunadamente ya han pasado unas semanas y tras mostrarle a mi hermana a Elliot Smith, ha comenzado a mostrar más interés por aprender el idioma y al margen de la ropa, ya no se comporta tan ‘emo’.

Por fin el mundo está en orden, Britney, Lindsay y Paris siguen parrandeando, los pájaros cantan en el cielo y mi hermana aprende inglés. 

Escrito por gaddi el 2 de November de 2007 con 0 comentarios
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